lunes, 16 de mayo de 2011

Un anhelo


Mi pueblo, aquel en el que no nací, pero que me vio crecer, que me dio lo mejor de sí para llenar mi alma, en el momento más importante. Allí ví cosas que no había visto, me acerqué a mi madre tierra, a la que ya amaba, pero la sentí tan cerca, la palpé tan intensamente, que fue allí donde nació la que soy ahora…
He podido volver a verla, pero no como quisiera, permanente, fijo, no he podido sentirla mía otra vez. Mía no porque me pertenezca, sino porque me deje estar, vivir pisando su suelo. Vueltas del destino, reveses, derechos, cosas buenas y malas en mi vida, han mantenido distancia, me han atado a la tierra en donde nací, pero que veo cada vez más lejos.
 Quiero llevar  a mis hijos a un lugar seguro, anhelo darles un aire limpio para respirar, no de humo, contaminación, sino limpio con paz, esperanza, futuro. Quiero que se unan las fuerzas de la naturaleza y junto a las mías me permitan lo que tanto tiempo he deseado….. volver, volver, volver…..

EL SOMBRERO ROJO


Este texto no es mío, pero desde que lo leí, lo puse en práctica, y como tengo 42 años, creo que empecé a tiempo para poder disfrutar mejor la vida. Ahí lo tienen, ojalá muchas mujeres lo lean, y les sirva para bien....


La mirada femenina en el espejo.

A los 2 años se mira al espejo y se ve una reina.
A los 7 años se mira y se ve como Cenicienta o como la Bella Durmiente.
A los 14 años se mira cómo se está haciendo "señorita" se ve gorda, con puntitos negros y horrible "No puedo salir con esta facha".
A los 20 años se mira y se ve muy gorda, muy flaca, muy baja, muy alta, muy crespa, muy lacia... Pero decide salir de todas maneras.
A los 30 años se mira y se ve muy gorda, muy flaca, muy baja, muy alta, muy crespa, muy lacia... Pero decide que no tiene tiempo para solucionarlo y sale de todas formas.
A los 40 años se mira y se ve muy gorda, muy flaca, muy baja, muy alta, muy crespa, muy lacia... Pero dice "estoy viva" ...y sale de todos modos.
A los 50 años se mira y dice: "por fin soy yo". Sale y va donde quiere y le parece mejor.
A los 60 años se mira y se acuerda de todas las personas que ni siquiera se pueden ver más en el espejo... Sale y conquista el mundo.
A los 70 años se mira y ve sabiduría, alegría y habilidad... Sale y aprovecha la vida lo mejor que puede.
A los 80 ni se preocupa por mirarse al espejo. Simplemente se pone un sombrero rojo y sale al mundo a divertirse.

Regalemos este mensaje a mujeres que estén cerca nuestro. ¿No les parece que debemos ponernos el sombrero un poco antes? Quizás debamos estar menos pendientes de la apariencia y abrir más el corazón.

Quizás debemos disfrutar más de cada instante y compartir el tiempo con los que amamos…..


lunes, 25 de abril de 2011

Hola alguien...

Pronto encontraré algún tema con que iniciar este blog, y compartir con quien lo visite....hasta entonces...